En el Día Mundial de la Fibromialgia (12 de mayo) desde Clínica SAMON queremos visibilizar una enfermedad real, compleja y muchas veces incomprendida, y recordar la importancia de un abordaje humano, individualizado y multidisciplinar.
Javier Herrera | Fisioterapeuta Clínica SAMON

La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico caracterizado principalmente por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga persistente y alteraciones del sueño. En España se estima que afecta aproximadamente al 2,4% de la población, y cerca del 90% de los casos diagnosticados corresponden a mujeres.
Sin embargo, reducir la fibromialgia únicamente a “dolor” sería simplificar demasiado una condición compleja. Muchas personas describen la sensación de vivir con un cuerpo permanentemente agotado, hipersensible y difícil de reconocer.
Actualmente, se considera que la fibromialgia está relacionada con alteraciones en el procesamiento del dolor por parte del sistema nervioso central, fenómeno conocido como sensibilización central. Esto significa que estímulos que normalmente no resultarían dolorosos pueden llegar a percibirse como una amenaza mucho mayor.
¿Cuáles son sus síntomas más frecuentes?
La fibromialgia suele acompañarse de múltiples síntomas físicos y emocionales que pueden variar enormemente entre personas:
- Dolor musculoesquelético generalizado
- Cansancio intenso y/o persistente.
- Trastornos del sueño
- Ansiedad y síntomas depresivos.
- Dificultad para concentrarse o “niebla mental”.
- Problemas de memoria reciente.
- Dolores de cabeza frecuentes.
- Hormigueos o entumecimiento en manos y pies.
- Molestias digestivas, estreñimiento o diarrea.
- Sensibilidad aumentada a la luz, al ruido, a los olores o a los cambios de temperatura.
- Sensación de desequilibrio o vértigo.
Esta gran variedad de síntomas explica por qué muchas veces los pacientes pasan por diferentes especialistas antes de comprender qué les ocurre.
Las zonas que suelen generar mayor dolor son el cuello y los trapecios, los hombros, la región lumbar, las caderas/glúteos y las rodillas. El dolor suele ser bilateral, difuso y acompañado de sensación de rigidez muscular, especialmente por la mañana o tras periodos prolongados de inactividad.
Una enfermedad difícil de medir
Uno de los aspectos más complejos de la fibromialgia es que no existe una prueba única que confirme el diagnóstico. Habitualmente, los análisis, resonancias o pruebas complementarias pueden resultar normales, lo que genera frustración tanto en pacientes como en profesionales.
Esto no significa que el dolor no sea real. Significa que los mecanismos implicados son más complejos y todavía no se conocen completamente.
Por ello, el diagnóstico se basa principalmente en:
- La historia clínica.
- La distribución y persistencia del dolor.
- Los síntomas asociados.
- La exclusión de otras enfermedades.
- Se pueden usar escalas clínicas como el FIQ (Fibromyalgia Impact Questionnaire), que permiten
valorar el impacto funcional y la calidad de vida.

El papel de los factores biopsicosociales
Por ello, sabemos que esta enfermedad no puede entenderse únicamente desde una visión puramente física. Resulta fundamental para comprender cómo interactúan los factores biológicos, psicológicos y sociales.
Diversos estudios han encontrado asociaciones significativas entre fibromialgia y experiencias de estrés mantenido o acontecimientos traumáticos, incluyendo trauma físico, emocional o médico.
También se ha observado relación con experiencias adversas durante la infancia en algunos pacientes.
Es importante matizar de nuevo que esto no implica que la fibromialgia sea “psicológica” ni que el dolor sea imaginario. Significa que el sistema nervioso, el estrés crónico, las emociones y el cuerpo mantienen una interacción continua y compleja.
Nuestro enfoque en Clínica SAMON
Las personas con fibromialgia frecuentemente relatan experiencias de incomprensión, invalidación o sensación de no ser tomadas en serio. Curiosamente, algunos estudios han observado que la empatía clínica disminuye cuando aumenta la dificultad percibida en el manejo del paciente, algo que subraya todavía más la importancia de la relación humana en medicina y que escuchar, validar y comprender no son elementos “secundarios” del tratamiento: forman parte esencial de la atención sanitaria.
En Clínica SAMON entendemos que no existen dos personas con fibromialgia iguales. Por eso trabajamos desde un enfoque individualizado y multidisciplinar, adaptando cada intervención a la realidad de cada paciente.
La integración entre psiquiatría y fisioterapia permiten abordar los síntomas físicos y el impacto emocional y funcional que acompaña al dolor crónico.
Desde la fisioterapia, buscamos ayudar a la persona a reencontrarse progresivamente con su cuerpo, recuperar movimiento, funcionalidad y confianza. Desde psiquiatría, trabajamos aspectos como la ansiedad, el estado de ánimo, el sueño y el impacto psicológico que muchas veces acompaña a años de dolor persistente.
El objetivo no es únicamente reducir síntomas, sino mejorar calidad de vida, autonomía y bienestar.
La fibromialgia es real. Aunque todavía queden preguntas abiertas sobre sus mecanismos exactos, el sufrimiento de quienes la padecen merece ser escuchado, comprendido y tratado con rigor científico y humanidad. Este 12 de mayo queremos recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona que necesita algo más que una etiqueta clínica: necesita comprensión, acompañamiento y un abordaje terapéutico respetuoso e individualizado.