SAMON AL DÍA

Después de un infarto, ¿cómo volver a hacer ejercicio con seguridad? Así funciona la rehabilitación cardíaca

1 de octubre de 2026

Superada la fase aguda de un problema cardíaco, volver a la actividad puede generar muchas dudas. En Clínica SAMON, el mismo equipo de Cardiología y Fisioterapia acompaña al paciente durante toda la rehabilitación.

Caminar más deprisa, subir unas escaleras o pensar en volver al gimnasio puede ser algo cotidiano hasta que aparece un problema cardíaco. Entonces, movimientos que antes se hacían sin pensar pueden despertar una pregunta: “¿puedo hacer esto con seguridad?”

Ese momento, cuando el paciente ya ha superado la fase aguda pero todavía no ha recuperado su vida habitual, es uno de los puntos de partida de la rehabilitación cardíaca.

La Dra. Nieves Montoro, cardióloga y directora médica de Clínica SAMON, ha diseñado un programa que parte de una idea muy concreta: que el paciente mantenga a los mismos profesionales de referencia durante su recuperación.

La misma cardióloga y el mismo fisioterapeuta

En la práctica, significa que la cardióloga que conoce la situación cardiovascular del paciente y el fisioterapeuta que trabaja con él mantienen el seguimiento durante todo el proceso.

No se trata solo de una cuestión de cercanía. Mantener al mismo equipo permite también tomar decisiones con más contexto sobre la evolución de cada paciente.

Si durante una sesión aparece una dificultad, si el paciente tolera mejor una determinada carga o si surgen síntomas nuevos, esa información no queda aislada. Forma parte de una evolución que conocen ambos profesionales.

Antes del ejercicio, hay que saber desde dónde se parte

Se revisan los antecedentes, los informes y el tratamiento y se realizan pruebas que permiten conocer la situación del paciente antes de iniciar la recuperación física, entre ellas electrocardiograma, ecocardiograma, Holter de ritmo, bioimpedancia y prueba de esfuerzo.

Después llega la valoración desde Fisioterapia, donde se tienen en cuenta aspectos como la capacidad aeróbica, la fuerza, el equilibrio o la presencia de dolor.

Con ambas valoraciones, el ejercicio puede plantearse de forma individualizada.

Volver a moverse sin seguir una plantilla

Durante las sesiones, el trabajo puede combinar ejercicio aeróbico, fuerza, movilidad y acondicionamiento funcional.

Pero la progresión no tiene por qué ser igual para dos pacientes que hayan sufrido el mismo tipo de evento cardíaco.

La situación previa, la capacidad física, el tiempo de inactividad, la respuesta al esfuerzo o incluso el miedo a volver a ejercitarse pueden ser diferentes.

Por eso, conocer al paciente desde el inicio permite observar su respuesta semana a semana y ajustar la intensidad, las cargas y el tipo de ejercicio en función de su evolución.

El objetivo final: saber cómo continuar

La rehabilitación cardíaca no termina cuando acaba la última sesión. Al finalizar el programa, se vuelven a valorar los parámetros estudiados al inicio para comparar resultados y orientar los siguientes pasos.

Esta reevaluación permite comprobar de forma objetiva la evolución del paciente y establecer recomendaciones de ejercicio y actividad física adaptadas a su situación.

El programa cierra así el mismo recorrido con el que empezó: conocer el punto de partida, acompañar la recuperación y volver a medir para decidir cómo continuar.

La meta, en definitiva, no es prolongar la rehabilitación, sino que el paciente salga de ella sabiendo cómo seguir.


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