Superada la fase aguda de un problema cardíaco, volver a la actividad puede generar muchas dudas. En Clínica SAMON, el mismo equipo de Cardiología y Fisioterapia acompaña al paciente durante toda la rehabilitación.

Caminar más deprisa, subir unas escaleras o pensar en volver al gimnasio puede ser algo cotidiano hasta que aparece un problema cardíaco. Entonces, movimientos que antes se hacían sin pensar pueden despertar una pregunta: “¿puedo hacer esto con seguridad?”
Ese momento, cuando el paciente ya ha superado la fase aguda pero todavía no ha recuperado su vida habitual, es uno de los puntos de partida de la rehabilitación cardíaca.
La Dra. Nieves Montoro, cardióloga y directora médica de Clínica SAMON, ha diseñado un programa que parte de una idea muy concreta: que el paciente mantenga a los mismos profesionales de referencia durante su recuperación.
“Después del alta, muchos pacientes saben que tienen que volver a moverse, pero no siempre saben cuánto, cómo o con qué seguridad. Queríamos que tuvieran unos profesionales de referencia que conocieran su historia y su evolución desde el principio.”
Dra. Nieves Montoro (Cardióloga)
La misma cardióloga y el mismo fisioterapeuta
En la práctica, significa que la cardióloga que conoce la situación cardiovascular del paciente y el fisioterapeuta que trabaja con él mantienen el seguimiento durante todo el proceso.
No se trata solo de una cuestión de cercanía. Mantener al mismo equipo permite también tomar decisiones con más contexto sobre la evolución de cada paciente.

Si durante una sesión aparece una dificultad, si el paciente tolera mejor una determinada carga o si surgen síntomas nuevos, esa información no queda aislada. Forma parte de una evolución que conocen ambos profesionales.
La Dra. Montoro es especialista en cardiología clínica, prevención cardiovascular, insuficiencia cardíaca y rehabilitación cardíaca. Se formó en el Hospital Universitario La Paz y cuenta con experiencia clínica internacional.
Junto a ella trabaja Javier Herrera Valcárcel, fisioterapeuta de Clínica SAMON, especializado en fisioterapia musculoesquelética, deportiva y ejercicio terapéutico. Su experiencia incluye además el ámbito deportivo: ha sido jugador de voleibol en Superliga 2 y fisioterapeuta en concentraciones de la Real Federación Española de Voleibol.

Este enfoque de valoración individual y ejercicio terapéutico forma parte también del servicio de Fisioterapia de Clínica SAMON, donde Javier atiende lesiones deportivas, dolor musculoesquelético y otros procesos de recuperación funcional.
“No trabajamos con una sesión estándar. Conocer al paciente desde el principio nos permite ver cómo responde, qué le cuesta y qué puede ir haciendo cada semana. A partir de ahí ajustamos el ejercicio.”
Javier Herrera (Fisioterapeuta)
Antes del ejercicio, hay que saber desde dónde se parte
El programa de rehabilitación cardíaca de la Clínica comienza con una valoración cardiovascular.
Se revisan los antecedentes, los informes y el tratamiento y se realizan pruebas que permiten conocer la situación del paciente antes de iniciar la recuperación física, entre ellas electrocardiograma, ecocardiograma, Holter de ritmo, bioimpedancia y prueba de esfuerzo.
Después llega la valoración desde Fisioterapia, donde se tienen en cuenta aspectos como la capacidad aeróbica, la fuerza, el equilibrio o la presencia de dolor.
Con ambas valoraciones, el ejercicio puede plantearse de forma individualizada.

Volver a moverse sin seguir una plantilla
Durante las sesiones, el trabajo puede combinar ejercicio aeróbico, fuerza, movilidad y acondicionamiento funcional.
Pero la progresión no tiene por qué ser igual para dos pacientes que hayan sufrido el mismo tipo de evento cardíaco.
La situación previa, la capacidad física, el tiempo de inactividad, la respuesta al esfuerzo o incluso el miedo a volver a ejercitarse pueden ser diferentes.
Por eso, conocer al paciente desde el inicio permite observar su respuesta semana a semana y ajustar la intensidad, las cargas y el tipo de ejercicio en función de su evolución.
“Hay pacientes que llegan con más miedo que limitación física. Parte del trabajo consiste también en que vuelvan a conocer su cuerpo y recuperen confianza poco a poco.”
Javier Herrera (Fisioterapeuta)
El objetivo final: saber cómo continuar
La rehabilitación cardíaca no termina cuando acaba la última sesión. Al finalizar el programa, se vuelven a valorar los parámetros estudiados al inicio para comparar resultados y orientar los siguientes pasos.
Esta reevaluación permite comprobar de forma objetiva la evolución del paciente y establecer recomendaciones de ejercicio y actividad física adaptadas a su situación.
“Nuestro objetivo es que el paciente no sienta que cada visita empieza de cero. Queremos conocer su evolución, acompañarle y que pueda ir ganando autonomía a medida que avanza.”
Dra. Nieves Montoro (Cardióloga)
El programa cierra así el mismo recorrido con el que empezó: conocer el punto de partida, acompañar la recuperación y volver a medir para decidir cómo continuar.
La meta, en definitiva, no es prolongar la rehabilitación, sino que el paciente salga de ella sabiendo cómo seguir.
Más información sobre el programa de rehabilitación cardíaca en Madrid. Conozca el servicio de Fisioterapia de Clínica SAMON.